Propóleo
Antiséptico y antimicrobiano
Sustancia resinosa de los árboles y algunos vegetales que las abejas recogen y transforman para desinfectar la colmena, recubrir las paredes agrietadas y mantenerla libre de hongos, bacterias y otros invasores. A su vez, un potente antimicrobiano para protegerse de las agresiones externas. Desde la antigüedad, el propóleo se utiliza como antiséptico y cicatrizante. Utilizado en la formulación cosmética es un potente agente antimicrobiano, ayudando a prevenir la acción de los microorganismos sobre nuestro cuerpo.
Sus aportaciones a la salud son numerosas y del Propóleo se benefician los aparatos circulatorio, respiratorio y digestivo, al tiempo que tiene una gran incidencia en la piel, ya que su capacidad cicatrizante, desinfectante y antiinflamatoria lo hace indicado para heridas, quemaduras y otras afecciones localizadas de la piel.
Los flavonoides presentan al menos 41 acciones farmacológicas, entre las que destaca por su proyección terapéutica la acción que ejercen sobre la red capilar, disminuyendo su fragilidad y su permeabilidad. Algunos flavonoides presentes en los propóleos poseen una acción similar a la del ácido nicotínico, funcionando como oxidorreductor reversible en sinergia con el ácido ascórbico.
Los flavonoides también absorben la radiación electromagnética en la zona UV-VIS y de esta forma representan una protección natural para las plantas contra la radiación UV del sol. Esto explica el efecto protector sobre la piel de preparados a base de propóleo.
Además, aumenta la resistencia del organismo frente a las infecciones más comunes suponiendo una barrera química de defensa contra microorganismos (hongos, bacterias y virus) (Sosa 2003).
Introducción
La palabra propóleo es un término que procede de la antigua Grecia: pro (en frente de, la entrada de) y polis (ciudad o comunidad); una sustancia que está para o en defensa de la colmena. El propóleo es una resina natural que las abejas utilizan para construir, reparar los panales y defender la colmena de microorganismos patógenos. Es una sustancia pegajosa con la que cierran y sellan grietas, tapizan las paredes de la colmena haciéndola resbaladiza y cubren objetos y cadáveres de enemigos que no pueden sacar por ser demasiado grandes (Bankoya 2000; Marcucci 1995).
El propóleo es un material quebradizo en frío y se torna maleable al calor. Su coloración depende de su procedencia, pudiendo variar del marrón oscuro a una tonalidad verdosa dependiendo de la flora de origen. Posee un olor característico que puede variar de una muestra a otra y suele ser aromático por contener aceites esenciales (Adelmann 2005), en algunos casos es parecido al de su origen botánico,siendo amargo, picante y hasta astringente (Salamanca 2007).
El propóleo es un producto de naturaleza compleja elaborado por las abejas (Apis mellifera)1 a partir de resinas, aceites esenciales y polen que colectan en las zonas de vida donde realizan su actividad de pecoreo. En el proceso de recolección las abejas recogen con sus mandíbulas partículas resinosas de las yemas, brotes y pecíolos de las hojas de diferentes vegetales (olmo, álamo, sauce, abedul, castaño de indias, pino, abeto, roble y algunas herbáceas) y en el de transporte y almacenamiento en la colmena adicionan sustancias enzimáticas y cera, de secreciones glandulares de la hipofaringe y glándulas cereras presentes en los esternitos del abdomen. Además, pueden añadir microelementos del entorno, siendo el producto final de consistencia viscosa, con tonalidades de color castaño, marrón, pardo, rojizo y verde, en algunos casos negro, según sea el origen botánico y geográfico (El Hady 2002). La producción anual de propóleo (10- 300g/colmena) difiere en función de la variedad de abejas, el clima, la flora y el dispositivo de recogida (Farré 2004).
Según J. Adelmann (2005) hay estudios comparativos que demuestran una mayor actividad biológica de las muestras de propóleo producidas por Apis mellifera, comparado con aquellas producidas por las Meliponinae (Plebeia remota, Scaptotrigona bipunctata y Tetragonisca angustula).
Para Farré (2004) el método de recogida de propóleo de las colmenas que ofrece mejor calidad y menor contaminación es el entrampado. La recolección se realiza cuando la propolización parece más activa: en las regiones templadas se hace antes de la llegada del invierno, y en los climas tropicales al inicio de la estación lluviosa. Para evitar la contaminación y, por tanto, la pérdida del valor comercial del producto, deben aplicarse rigurosas normas de higiene tanto en la recolección
como en el procesado. El propóleo debe cumplir los siguientes requisitos para que su calidad se considere buena:
1. Estar libre de contaminantes tóxicos.
2. Contener bajos porcentajes de cera, materia insoluble y cenizas.
3. Definir su procedencia botánica para determinar el tipo de compuestos
activos.
4. Tener contenidos elevados en principios activos.
Adelmann (2005) opina que en lo que a metodología de extracción se refiere, el mejor método para la obtención de los compuestos biológicamente activos es aquel realizado utilizando etanol puro como solvente extractor, a 45ºC y reextracción después de más de 24 horas a la misma temperatura. De un modo general, los extractos etanólicos presentan mayores rendimientos de sólidos totales, flavonoides y fenólicos totales y mayores actividades biológicas (antimicrobiana y antioxidante) comparado a los extractos acuosos o hidroetanólicos ( Adelmann 2005, Farré 2004).
Antecedentes
El propóleo ha sido utilizado en la medicina popular durante siglos (Ghisalberti, 1979). En el primer texto médico conocido como “Libro de producción de medicamentos para todas las partes del cuerpo humano” narrado en el Papiro de Erbs, escrito en el 1700 a.C se menciona el propóleo como producto medicinal.
En el Antiguo Egipto era utilizado como uno de los materiales para embalsamar a los muertos (cera negra). Los griegos, entre ellos Hipócrates, lo utilizaron como cicatrizante interno y externo. Plinio, historiador romano, se refiere al propóleo como medicamento capaz de reducir la hinchazón y aliviar los dolores, y la élite femenina de la época lo utilizaba para el alivio del síndrome premenstrual y de cólicos.
Los médicos europeos del s. XVI en adelante, sobre todo rusos y polacos, utilizaban el propóleo como antibacteriano, tuberculoestático y agente dermatológico antieccematoso y antiacné, y en la odontología era utilizado como tratamiento de abcesos y encías hemorrágicas y en candidiasis bucal y halitosis.
El propóleo también aparece en las recetas chinas antiguas como medicamento activo contra molestias coronarias e hipertensión (por su actividad hipolipémica) y disfunciones hematológicas.
En Sudáfrica, en la guerra del final del s. XIX, fue ampliamente utilizado por sus propiedades cicatrizantes, y en la Segunda Guerra Mundial fue empleado en varias clínicas soviéticas. En la antigua URSS, el propóleo merece especial atención en medicina humana y veterinaria, aplicándolo incluso en el tratamiento de la tuberculosis, observándose regresión de los problemas pulmonares y recuperación del apetito.
En 1908 surgió el primer trabajo científico sobre sus propiedades químicas y composición, indexado en el “Chemical Abstracts (Adelmann 2005). Añosdespués algunos estudios confirman las propiedades biológicas del propóleo como antibacteriano (Kujumgiev et al, 1998); antiviral (Kujumgiev et al, 1998); antiinflamatorio (Monti, 1995); antifúngico (Ota, 2000; Kujumgiev et al, 1998); anestésico local, cicatrizante y antioxidante (Monti, 1995); regenerador de cartílago, hepatoprotector, en el tratamiento de quemaduras, dermatitis (Marcucci, 1994) antiulceroso, antitumoral e inmunoestimulante.
Composición el Propóleo
Aún teniendo orígenes diferentes todos los propóleos tienen capacidad antibacteriana y la mayoría antiviral. Sin embargo, éstas no se deben a los componentes del propóleo por individual sino a la actividad de todos ellos en su conjunto (Kujumgiev 1998). Algunos estudios revelan que combinar el propóleo con los tratamientos antibióticos o antimicóticos puede intensificar su efecto (Ota 2000) y otros que reduce la resistencia de las bacterias y de los hongos ante dichos tratamientos (Marcucci 1994).
Por ahora, la aplicación del propóleo en medicina tiene algunas pegas: la presencia de contaminación en las ceras (Marcucci 1995), que algunos componentes todavía se desconozcan (Bancova 2000), que no todos los propóleos tengan las mismas propiedades biológicas puesto que no tienen la misma composición (Alencar 2007), y que su nivel de actividad puede variar según el mes del año en que se haya recogido (Manrique 2005-2006; Marcucci 1995). Por ello no se puede aplicar en medicina hasta que no se relacione la composición de cada propóleo y sus características biológicas concretas y, por ahora, el número de estudios en este campo es muy limitado (Bankova 2005).
El propóleo está considerado como una de las muestras más heterogéneas encontradas en fuentes naturales. La complejidad composicional del propóleo fue inicialmente revelada por la técnica de cromatografía gaseosa acoplada a espectrometría de masa, lo que permitió detectar más de 150 componentes, y más de 300 constituyentes fueron identificados y/o caracterizados en diferentes muestras de propóleo. Su composición es muy compleja y variada en función de la diversidad fitogeográfica de las diferentes zonas de recolección (Adelmann 2005).
La composición química del propóleo procede de tres fuentes: la resina del árbol que la abeja recoge, las sustancias secretadas por el metabolismo de la abeja y los materiales que ésta introduce en su elaboración (Marcucci 1995). Según el origen geográfico del árbol la composición química de la resina será diferente y por lo tanto también el propóleo. En las zonas templadas del planeta la principal fuente de recolección de resinas para las abejas es el chopo (Populus nigra). En las zonas tropicales y subtropicales este tipo de plantas no pueden crecer, por lo que las abejas se ven forzadas a sustituirlos por otras de origen tropical (Bankova 2005).
Esto confirma que el origen geográfico de la planta es un factor determinante en la
composición química del propóleo (Alencar 2007).
Principalmente está compuesto por resinas y bálsamos vegetales (50% aproximadamente), ceras (30%), flavonoides y sustancias orgánicas (10%), pólenes (5%), y un 5% de otras sustancias varias y detritos orgánicos (Monti 1995). Walker y Crane en 1987 identificaron 149 componentes químicos, 22 minerales. Años más tarde otros autores (Weinstein 2008, Salamanca 2007, Adelmann 2005, Bankova 2002, Hegazi 2001) también están de acuerdo en que la composición química del propóleo engloba hidrocarbonatos superiores, alcoholes, ácidos alifáticos, ácidos aromáticos y ésteres aromáticos derivados, ácidos grasos superiores típicos de ceras y usuales y sus ésteres, aldeídos, cetonas, flavonas y flavonoides, flavanonas, chalconas y dihidrochalconas, terpenoides, esteroides, aminoácidos, azúcares, lignanos, vitaminas y minerales. Algunos están presentes en todos los propóleos contribuyendo a sus propiedades características, otros sin embargo sólo están en propóleos recolectados de determinadas especies de plantas.
Entre todos ellos destacan los flavonoides, a los que se les atribuye la mayoríade las propiedades biológicas del propoleo, ya que tienen gran actividad antioxidante (Weinstein 2008, Alencar 2007, Hegazi 2001) y antimicrobiana (Manrique 2006, Hegazi 2001). Los flavonoides son compuestos químicos de origen botánico derivados de esteres y ácidos fenólicos con marcada actividad biológica, y han sido utilizados como marcadores de la calidad del propóleo. En ellos Walker y Crane (1987) reportaron la presencia de 38 flavonas, 12 derivados del ácido benzoico, 14 derivados del alcohol cinamílico y el ácido cinámico, 12
componentes entre alcoholes, cetonas y fenoles, 7 terpenos, 11 esteroides, 7 azúcares y 2 aminoácidos. Los métodos instrumentales de análisis actualmente han permitido identificar entre 150 y 180 compuestos distintos en un mismo producto, demostrándose la variabilidad y complejidad del producto, lo que le ha dado validez y versatilidad de uso terapéutico (Salamanca 2007, Hegazi 2001).
Por su consistencia y estructura, los propóleos pueden clasificarse en dos grupos, los de naturaleza fluída y los balsámicos-oleorresinosos. Los primeros presentan una fracción importante de agentes volátiles, mientras que en los balsámicos predomina la consistencia densa, con bajo contenido de volátiles, susceptibles de polimerización y con frecuencia se percibe el aroma de las plantas en forma concentrada. En general, son sustancias viscosas, semisólidas y cauchosas. Su consistencia es variable, dependiendo de su origen y condiciones térmicas; se presenta como un material duro a los 15°C y se torna más maleable a medida que aumenta la temperatura. Su punto de fusión varía entre 60 a 70°C, llegando en algunos casos hasta 100°C (Salamanca 2007).
En principio se podría establecer una clasificación para los propóleos en función de su origen biogeográfico y aunque los datos relativos a los contenidos de flavonoides y esteres fenólicos de los propóleos europeos y americanos son incompletos, se sabe que las muestras asociadas al género Populus spp contienen mezclas de agliconas flavónicas, ácidos hidroxicinámicos y sus ésteres. En muestras rusas se han detectado agliconas de flavonas y en muestras brasileñas se han encontrado principalmente derivados del ácido p-cumárico (Farré 2004).
La cuantificación de flavonoides en productos naturales - y en particular en muestras de propóleo - usualmente se hace mediante cromatografía de capa fina, análisis calorimétrico, cromatografía de gases, cromatografía de gases acoplada a masas GC/MS y cromatografía líquida de alta eficiencia. Los métodos por cromatografía de gases y de alta eficiencia aportan información definitiva en la caracterización de las muestras, pero presentan limitaciones importantes debido a los costos del equipamiento y la participación de personal con formación específica en el área instrumental. En cambio, los métodos espectrofotométricos permiten cuantificar flavonoides con estructuras similares y son convenientes y apropiados en las determinaciones de rutina, aunque presenten limitaciones en la sensibilidad y especificidad. Las flavonas y flavonoles, desde el punto de vista reactivo, forman complejos estables con el tricloruro de aluminio y son susceptibles de analizar mediante espectrofotometría ultravioleta-visible; entre tanto, las flavononas y lavanonoles reaccionan mejor con el 2,4-Dinitrofenilhidrazina (Salamanca 2007).
Los flavonoides, desde el punto de vista estructural, corresponden a un sistema de 3 anillos fusionados en una secuencia de carbonos que presenta un heterociclo central en una estructura C6C3C6, que ha sido discutida ampliamente por su estabilidad y reactividad. Estos compuestos suelen presentar al menos tres hidroxilos fenólicos, condición que facilita su clasificación y reactividad respecto del tricloruro de aluminio y 2,4D. El uso de estos compuestos en la determinación de flavonas, flavonoles, flavanonas e isoflavonas se encuentra bien documentado.
En el primer caso se genera un complejo estable con un máximo de absorción a 415 nm, que es sensible frente a apigenina, crisina y luteonina, así como en los flavonoles rutina, morina, quercetina, miricetina, kaempferol, quercitina y galangina. Las flavonas naringenina, naringina y hesperidina no presentan absorción importante con el tricloruro de aluminio, pero son activas con 2,4D con máximos de absorción a 495 nm. Las isoflavonas no presentan absorción a 415 y 495 nm.
Acción farmacológica
Los flavonoides presentan al menos 41 acciones farmacológicas, entre las que destaca por su proyección terapéutica la acción que ejercen sobre la red capilar, disminuyendo su fragilidad y su permeabilidad. Algunos flavonoides presentes en los propóleos poseen una acción similar a la del ácido nicotínico, funcionando como oxidorreductor reversible en sinergia con el ácido ascórbico. Los flavonoides también absorben la radiación electromagnética en la zona UV-VIS y de esta forma representan una protección natural para las plantas contra la radiación UV del sol.
Esto explica el efecto protector sobre la piel de preparados a base de propóleo.
Por otra parte, suponen una barrera química de defensa contra microorganismos (hongos, bacterias y virus) (Sosa 2003).
Según Farré (2004) el propóleo es relativamente atóxico. Dosis diarias de 1400mg/ kg no causan ningún efecto negativo en ratones, aunque masticar grandes cantidades de propóleo en bruto puede producir náuseas y trastornos digestivos.
Cuando los apicultores inspeccionan las colmenas, a menudo les produce dolor de cabeza, y no son infrecuentes las reacciones alérgicas, en particular al cafeato de isoprenilo. Por ello antes de iniciar un tratamiento con propóleo conviene realizar una prueba de alergia, bien por aplicación tópica en el antebrazo del producto, o por vía oral adoptando las debidas precauciones.
Evidencias: Fuente- Natural Standard
USOS BASADOS EN EVIDENCIA CIENTÍFICA
Cervitis aguda
Varios estudios indican que usar propóleo en forma de crema o ungüento puede ayudar a curar la inflamación de la cérvix. La evidencia disponible no es definitiva.
Quemaduras
El propóleo puede tener un efecto benéfico en la curación de quemaduras pequeñas. Se necesitan más estudios antes de recomendarlo como tratamiento para quemaduras.
Úlceras bucales (úlceras aftosas)
Existen algunas evidencias de que ingerir propóleo por vía oral puede ayudar a reducir las apariciones de úlceras bucales. La evidencia disponible no es definitiva.
Resfriados (prevención y tratamiento)
Existen algunas evidencias de que el propóleo puede ayudar a prevenir infecciones del virus que causa el resfriado común. Se han sugerido los atomizadores nasales de propóleo como tratamiento para la nariz acuosa, congestión y fiebre en niños con infecciones de nariz o garganta. Sin embargo, no hay suficiente evidencia clínica para sustentarlo.
Complicaciones de la córnea por zoster
Investigaciones de laboratorio sugieren que el propóleo puede actuar como antiviral y antiinflamatorio. Existen limitados estudios acerca del uso del propóleo para el tratamiento de las complicaciones oculares por Varicella zoster. Algunas evidencias indican que el propóleo puede acelerar la curación y mejorar la visión. La evidencia disponible no es definitiva.
Dolor dental
Existe evidencia preliminar que indica que el propóleo puede reducir el dolor dental. Se necesita de investigación adicional antes de que se pueda dar una recomendación clara.
Placa dental y gingivitis (enjuague bucal)
Estudios preliminares indican que usar un enjuague de propóleo puede reducir la formación de placa, reducir las bacterias en la boca, aliviar el dolor dental y la inflamación de encías (periodontitis), ser útil como sellante tras cirugías de tratamientos de conducto, y curar
heridas de los dientes. Estudios preliminares que usaron un gel preparado con propóleo y éster fenetil ácido cafeico que se aplicó a las encías encontró que el gel proporcionó alivio y que los voluntarios lo aceptaron. Aunque ha habido investigaciones prometedoras
particularmente en el área de la reducción de placa, la mayoría de los estudios han sido de pequeña escala y poca calidad, además de ser poco convincentes. Se necesitan mejores estudios antes de poder hacer una recomendación.
Cicatrización de heridas dentales
Se ha informado en estudios en animales que el propóleo ayuda a la cicatrización posterior a una extracción de dientes. Se requiere de estudios confiables en seres humanos antes de que se pueda dar alguna recomendación.
Infecciones por hongos (en la boca)
Se encontró que el extracto comercial de etanol-propóleo de origen brasileño, el cual se formula para asegurar la estabilidad física y química, inhibió la candidiasis oral, una infección bucal por hongos.
Se necesitan más estudios para determinar si el propóleo es seguro y efectivo para el tratamiento oral de la candidiasis.
Infección por virus del herpes genital simple (HSV)
Investigaciones de laboratorio sugieren que el propóleo puede tenerc acción contra diferentes virus, incluso el virus del herpes simple tipo 1 y 2. Estudios preliminares de poca calidad realizados en seres humanos informan de que el propóleo utilizado sobre la piel
puede mejorar las lesiones causadas por las infecciones del virus del herpes genital. Sin embargo, no se puede llegar a una conclusión firme sin hacer un mejor estudio en seres humanos que incluya la comparación con respecto a las drogas de venta bajo prescripción.
Infecciones
Estudios de laboratorio y en animales sugieren que el propóleo puede ayudar en el tratamiento de varios tipos de infecciones. Informes iniciales de investigaciones en seres humanos establecen los posibles beneficios de su uso contra las bacterias orales, el herpes genital, las bacterias de la orina y las infecciones intestinales por giardia o
H. pylori. Se requiere investigación adicional antes de que se pueda hacer alguna recomendación.
Enfermedad de Legg-Calve-Perthes/necrosis avascular de cadera
Esta enfermedad se caracteriza por la muerte del hueso a la altura de la coyuntura de la cadera (cabeza femoral). Existen estudios limitados en seres humanos sobre la inyección de propóleo en la coyuntura, después de haberse efectuado cirugías de reemplazo
de cadera por estas afecciones. Sin embargo, se requiere mayor investigación en seres humanos antes de que se pueda llegar a una conclusión en firme acerca de su uso seguro y su efectividad.
Enfermedades reumáticas
Con base en los efectos antiinflamatorios observados en los estudios de laboratorio, el propóleo se ha propuesto como un posible tratamiento para enfermedades reumáticas y otras enfermedades inflamatorias. Sin embargo, hasta hoy no existe suficiente investigación científica en seres humanos para hacer una recomendación.
Úlceras estomacales causadas por la bacteria Helicopter pylori
Algunas evidencias indican que el propóleo y algunos de sus componentes pueden detener el crecimiento de la Helicobacter pylori. Se requieren estudios adicionales para determinar dosis de propóleo seguras y efectivas para el tratamiento de las úlceras estomacales.
Vaginitis
El propóleos puede ser un tratamiento efectivo para la inflamación vaginal. Sin embargo, se necesitan investigaciones adicionales antesde poder recomendarlo.
Referencia para los grados:
A: Sólida evidencia científica para este uso.
B: Buena evidencia científica para este uso.
C: Dudosa evidencia científica para este uso;.
D: Aceptable evidencia científica contra este uso.
F: Sólida evidencia científica contra este uso.
Usos bados en la tradición o en la teoría
Los siguientes usos están basados en la tradición, teorías científicas o investigación limitada. A menudo no se han probado completamente en humanos y no siempre se ha demostrado su seguridad y eficacia. Podría haber otros usos propuestos que no están señalados a continuación
Acné, antiespasmódico, anticoagulante, antiinflamatorio, antioxidante, coágulos sanguíneos, enfermedades intestinales, cáncer, cáncer colorrectal, regeneración de la córnea, enfermedad de Crohn, dermatitis, dilatación de las venas (vasorrelajante), diverticulitis, úlceras duodenales, eczema, VIH, hiperglucemia, estimulación inmunológica, inmunomodulatorio, laringitis, leucemia, hepatoprotector, hipotensión arterial, carcinoma nasofaríngeo, osteoporosis, carcinoma de próstata, prurito (picor), soriasis, artritis reumatoide, rejuvenecedor cutáneo, enfermedad de la tiroides, curación de tejidos después de cirugías (regeneración de tejidos), tuberculosis, colitis ulcerosa, prevención/quemaduras de eritemas inducidos por UV, cicatrización de heridas.
Posología
Adultos
No existe una dosis medicinal efectiva de propóleos que haya sido probada. Sin embargo, se ha estudiado un rango amplio de dosis para varias afecciones. Se ha usado un ungüento/crema/solución acuosa de propóleos al 5%, aplicado en forma de recubrimiento/ducha vaginal a diario, durante siete a diez días para la cervicitis aguda o vaginitis. Para tratar úlceras bucales recurrentes, se ha ingerido una dosis oral de 500 miligramos de propóleos por día. Para placa dental se ha usado una dosis de 10 mililitros de enjuague bucal de extracto de etanol de propóleos al 0.2% - 10%, (manteniéndolo en la boca de 60 a 90 segundos antes de escupirlo), dos veces al día. Para la infección por virus del herpes genital simplex, se ha aplicado a la piel una crema dérmica al 3% (fabricado de 75% al 85% de extracto concentrado de propóleos), cuatro veces al día durante 10 días. Para los casos de lesiones cervicales o vaginales, se aplicó la misma cantidad de ungüento en la punta de un tampón que se insertó en la vagina, cuatro veces al día durante 10 días. No se ha establecido aún la seguridad ni efectividad de su uso.
Se han utilizado dos cápsulas de 250 miligramos de propóleos por vía oral, tres veces al día durante tres días para el tratamiento de bacterias en la orina. Se ha ingerido por vía oral un extracto de propóleos de 20% al 30%, durante cinco días, para el tratamiento de la giardiasis (no se describió con exactitud la dosis exacta en miligramos). No se ha establecido aún la seguridad ni efectividad de su uso.
Se ha inyectado una dosis de 2 mililitros de extracto acuoso de propóleos cada 14 días hasta por siete meses para la enfermedad de Legg-Calve-Perthes/ necrosis avascular en la cadera. No se han establecido la seguridad ni la efectividad, y la dosificación debe hacerse solo bajo la supervisión de un profesional de la salud calificado.
Niños (menores de 18 años)
Se ha ingerido un extracto de etanol de propóleos al 10% por vía oral para el tratamiento de la giardiasis, por más de cinco días (no se estableció la dosis en miligramos). Hay que tener en cuenta que las preparaciones de etanol (alcohol) deben usarse con precaución en niños. No se ha establecido aún la seguridad ni efectividad de su uso.
Se han usado 0.5 mililitros de un spray nasal de propóleos (Nivcrisol®), una vez a la semana, durante cinco meses en niños en edad preescolar (edad promedio de seis años), y en niños en edad escolar (edad promedio de nueve años) por un período de cinco meses para el tratamiento de enfermedades respiratorias. No se ha establecido aún la seguridad ni efectividad de su uso.
Se ha usado una preparación herbal (Chizukit) que contiene 50 miligramos por mililitro (mg/mL) de equinácea, 50 mg/mL de propóleos y 10 mg/mL de vitamina C, o un placebo (5 mililitros y 7.5 mililitros dos veces por día para edades entre 1 - 3 años y 4 - 5 años, respectivamente) por 12 semanas. No existe actualmente suficiente evidencia científica que sustente el uso del propóleos para infecciones del tracto respiratorio.
Efectos decundarios y advertencias
Los pacientes que hayan presentado una reacción alérgica o de hipersensibilidad al propóleo, Populus nigra L. (álamo negro), brote del álamo, aguijones de abejas/ productos derivados de las abejas (inclusive la miel) o Bálsamo del Perú deben evitar el propóleo. Existen múltiples informes de que el uso repetido de propóleo en la piel produce hinchazón, retención de líquidos, enrojecimiento, sensación de ardor, eczema, hinchazón, fiebre y otras reacciones alérgicas (inclusive anafilaxis). Se ha asociado el propóleos a varios casos de dermatitis de contacto en apicultores. La estomatitis alérgica por contacto también se ha relacionado con el uso terapéutico del propóleo.
Embarazo y lactancia
No existe suficiente evidencia científica para recomendar el uso del propóleo durante el embarazo o la lactancia. Muchas tinturas contienen altos niveles de alcohol por lo que se deben evitar durante el embarazo.
Interacciones
La mayoría de las hierbas y suplementos no se han probado completamente en cuanto a la interacción con otras hierbas, suplementos, drogas o alimentos. Las interacciones que se señalan a continuación se basan en informes y publicaciones científicas, experimentos de laboratorio o uso tradicional.
Interacciones con drogas
Muchas tinturas contienen altos niveles de alcohol y pueden causar náusea o vómito cuando se toman con metronidazol (Flagyl®) o disulfirán (Antabuse®).
El propóleo puede producir efectos editivos cuando se toma con drogas antimicrobianas.
El propóleo puede interactuar con anticoagulantes, agentes de H. pylori, antibióticos, agentes anticancerígenos (antineoplásicos), antifungicidas, antiinflamatorios, agentes de infertilidad, agentes contra el VIH (antirretrovirales), inmunosupresores y agentes de la osteoporosis.
Interacciones con hierbas y suplementos dietéticos
Se sabe que tanto el bálsamo del Perú como el propóleo causan sensibilización alérgica en algunas personas; tienen múltiples compuestos en común, tales como el benzoato de bencilo, cinamato de bencilo, alcohol de bencilo, ácido benzoico, ácido cinámico, ácido cafeico, alcohol cinámico y vinallin. Podría incrementarse el riesgo de que se presente sensibilización alérgica si ambos productos se usan a la vez.
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